
UNA INVITACIÓN PARA NUESTRA VIDA PARROQUIAL DEL 2025-26
Durante el mes de septiembre, tanto el Consejo Pastoral -el 17 de septiembre- como la Asamblea Parroquial -el 4 de octubre- hemos reflexionado y dialogado sobre la programación de este curso actual 2026-27.
De esa participación ha salido esta propuesta de programación para que todos los grupos, actividades, personas, familias… de la comunidad parroquial reflexionemos sobre cómo ponerlo en práctica.
Como todos los años, si deseáis hacer llegar sugerencias y aportaciones enviadlas al correo de la parroquia. El correo: parroquiasantairene@archimadrid.es
“ALCEMOS JUNTOS LA MIRADA”
I.1.-El recorrido de los últimos años.
* En el 2017-18: “Revitalizar, naciendo de nuevo, sabiendo por qué y por quien hacemos las cosas, recuperando la alegría del Evangelio, desde un encuentro personal con Jesús, para dar respuesta a los problemas personales y sociales de nuestro barrio y nuestro mundo”. El lema y acento del año fue el “Nacer de Nuevo”.
* En el 2018-19: el mismo del anterior, con el lema/acento “Un motivo para la alegría y la esperanza”.
* En el 2019-20: “La ternura de Dios”.
* En el 20-21, “Nunca es tarde”.
* En el 21-22: “Latidos de Esperanza”.
* En el 22-23: “Cuídate, cuídame, como el Padre Dios te cuida”.
* En el 23-24: “Conocer, dialogar y servir a nuestro barrio”.
* En el 24-25: “Caminos de Esperanza”.
* En el 25-26: “Comunión, Participación, Misión”.
I.2.-Objetivo y lema para este curso: “Alcemos juntos la mirada”
Santa Irene vive este curso un momento importante de su camino. Mirando nuestra realidad y la del barrio, sentimos que el primer gran reto es FORTALECER UNA VERDADERA COMUNIDAD CRISTIANA capaz de compartir una visión común, asumir responsabilidades y generar nuevos liderazgos que ayuden a sostener y enriquecer la vida parroquial en los próximos años.
Seguimos viendo la necesidad de CUIDAR MÁS LA EXPERIENCIA PERSONAL DE FE., Santa Irene ha destacado siempre por su cercanía a las personas y por su compromiso con quienes más lo necesitan. El reto es que ese compromiso siga naciendo del encuentro con Jesús, se alimente en la oración, en la escucha de la Palabra y en la celebración compartida de la fe. Para ello necesitamos TOMARNOS EN SERIO LOS PROCESOS DE FORMACIÓN adaptados a la diversidad de personas de la comunidad parroquial.
Otro desafío importante es ACOMPAÑAR A LAS NUEVAS GENERACIONES Es una alegría contar con tantos niños y adolescentes participando en la vida parroquial, pero necesitamos crear puentes más sólidos entre estos procesos educativos y la vida de la comunidad, IMPLICANDO TAMBIÉN A LAS FAMILIAS en el camino de la fe para que también las familias se sientan parte de la comunidad. De la capacidad para integrar a niños, jóvenes y padres dependerá en gran medida la renovación futura de Santa Irene.
Al mismo tiempo, LA REALIDAD SOCIAL DEL ENTORNO plantea importantes retos. El envejecimiento de la población, la soledad de muchas personas mayores y la necesidad de acompañamiento reclaman una respuesta cercana y creativa.
También constatamos la dificultad para encontrar nuevos voluntarios y renovar algunos equipos y servicios que forman parte de la riqueza de nuestra comunidad. INCORPORAR NUEVAS PERSONAS y nuevos modos de participación, será clave para seguir siendo una comunidad abierta, acogedora y comprometida con el barrio.


